Jacques Audiard, uno de los directores más versátiles del cine contemporáneo, da un salto inesperado con "Emilia Pérez", que fui a ver recientemente a la sala ArteSiete. Esta película, que mezcla thriller de mafia, melodrama de telenovela y musical, marca una ruptura con su estilo anterior. Como espectador mis sensaciones con Audiard han sido diversas: "París, Distrito 13" me fascinó , mientras que "Los Hermanos Sisters" no logró conectar conmigo del todo. Sin embargo, "Emilia Pérez" se siente como un territorio completamente nuevo, tan arriesgado como sorprendente.
La trama nos introduce a Rita (Zoe Saldaña), una abogada que lucha por sobresalir en un mundo dominado por hombres, y a "Manitas" (Karla Sofía Gascón), un líder del narcotráfico que decide desaparecer y transformarse en Emilia Pérez. En este viaje de autodescubrimiento, ambos personajes exploran el significado de la identidad y el poder de la transformación personal.
Audiard nos lleva a un México donde los números musicales, cargados de humor y emoción, acompañan temas profundamente humanos como la identidad, el cambio, la redención y la lucha por ser auténtico.
Desde un número coreografiado sobre cirugías de reasignación de género hasta un emotivo cierre musical, Audiard utiliza la música para amplificar el impacto emocional de la película. Cada canción aporta una capa adicional a esta historia de transformación. El último número musical no te deja indiferente y nos deja claro que en la película, la única redención posible es la muerte.
Una obra que deja huella y que nos invita a pensar que no todo esta inventado.
