La semana pasada fui a ver Scarlet en VOSE a Multicines Las Arenas. La sala estaba casi vacía, algo que sinceramente me dio pena. Es una gran película que merece mucha más atención.
No he sido nunca un gran fan del anime, pero esta historia me atrapó desde el principio. Combina aventura, música y un mundo visual muy sugerente.
La película toca temas muy universales: el destino frente a la libertad, la identidad, la lealtad, el peso de las decisiones y el precio del poder. En ese sentido tiene un trasfondo claramente shakespeariano.
Me recordó a esa conexión tan interesante entre Shakespeare y el cine japonés que exploró Akira Kurosawa en Trono de sangre, su extraordinaria reinterpretación de Macbeth.
La animación es preciosa y la historia tiene alma.
Una pena que hubiera tan poca gente en la sala. Películas así merecen más público.
