Este Día Mundial contra el Cambio Climático quiero reivindicar el papel de las instituciones locales. Somos quienes enfrentamos las olas de calor, los incendios y las lluvias torrenciales. Quienes restauramos, educamos y acompañamos
Cambiar conductas implica cambiar mentalidades, y eso solo se logra con educación, ejemplo y constancia. Como responsables públicos, debemos sumar esfuerzos, más allá de colores políticos, en ese llamamiento colectivo a la responsabilidad ambiental. No solo aquí, sino allá donde pongamos un pie. Y también debemos decirlo claramente: no podemos permitir que un espacio natural tan frágil y valioso se convierta en un arma arrojadiza en la confrontación política. Las Dunas no pertenecen a un gobierno ni a un partido. Pertenecen a toda la ciudadanía. Y su conservación debe ser una prioridad compartida, no un campo de batalla partidista.
Desde esta perspectiva, la gestión de especies invasoras no es un acto de crueldad arbitrario, sino una manifestación de responsabilidad ecológica. No se trata de odiar a los gatos o cabras ni de idealizar a las serpientes, sino de comprender que la coexistencia de todas las especies en cualquier lugar no siempre es posible sin graves consecuencias. En ecosistemas frágiles como los insulares, la introducción de un depredador ajeno puede desencadenar la extinción de formas de vida únicas. Proteger lo irrepetible a veces exige decisiones difíciles, motivadas no por el desprecio, sino por el cuidado del conjunto.
Gran Canaria está en el camino correcto. Las medidas que estamos implementando no solo buscan frenar los efectos del cambio climático, sino transformar nuestro entorno para hacerlo más resiliente, más justo y más habitable para todos. El futuro que queremos para 2025 es posible gracias al compromiso de cada persona, cada comunidad, cada empresa y cada institución. No hablamos solo de adaptarnos al presente, sino de construir un modelo que inspire a otros territorios: una ecoisla que protege lo que la hace única, que apuesta por la innovación y que cuida de su gente y su biodiversidad.