No frenen la energía democrática de Canarias
Por eso interpelamos directamente al Gobierno central y a la ministra. Pedimos sensibilidad con un territorio ultraperiférico que ha demostrado compromiso real con las renovables y con las energías limpias. Estos proyectos no solo reducen emisiones; generan actividad empresarial, activan instaladores e ingenierías, fortalecen proveedores locales y crean empleo que se queda en las islas.
Menos épica y más alquiler: la política que Canarias ya no puede aplazar
Por otro lado, si de verdad hablamos de política que toca la vida cotidiana, también hay que hablar de lo que la gente ve y sufre cada día al salir de casa. La limpieza de las calles, el estado de las aceras, el cuidado del espacio común o cómo se gestionan los residuos no son detalles menores: son la primera prueba de si una ciudad funciona o no. Ahí la política deja de ser discurso y se convierte en experiencia. Cuando lo común se deteriora, la sensación no es técnica, es clara y directa: abandono, dejadez, distancia. Atender estas cuestiones no es rebajar la ambición política; es municipalismo en estado puro, gobernar desde lo cercano, con hechos visibles y no con épica vacía.
¡Almacenamiento energético ya!
Publicado en el C7 el 28/6/2024 El término «almacenamiento de energía» es un concepto al que nos vamos a acostumbrar durante la próxima década, a medida que la penetración de energías renovables aumente. Básicamente, consiste en capturar energía, como la electricidad, para que se use más tarde. Esto significa que, si sobra energía solar o
Un nacionalismo energético para Canarias
La auténtica soberanía energética no consiste en levantar fronteras ni en reclamar privilegios. Consiste en utilizar la singularidad que Europa reconoce a Canarias para construir un sistema eléctrico que responda a nuestros intereses estratégicos. Un sistema que premie el aprovechamiento de nuestros recursos naturales, que haga rentable almacenar la energía que hoy desperdiciamos, que incentive tecnologías capaces de aportar firmeza y estabilidad, que convierta al consumidor en protagonista de la transición y que reduzca progresivamente nuestra dependencia de los combustibles fósiles importados.
Los últimos balleneros
Los últimos balleneros atraviesa muchos de los grandes temas de nuestro tiempo: la globalización y la aculturación como amenazas constantes sobre estas culturas, pero también el progreso y las ventajas reales que trae consigo. Esa contradicción se muestra sin filtros ni moralejas, mediante una narración que engancha pero que al mismo tiempo permite tomar distancia y reflexionar.
Canarias ante el mercadillo global de 2026
En este contexto, empieza a cobrar sentido hablar de un neofeudalismo contemporáneo. No es que vuelvan los castillos, es que el poder se fragmenta y los territorios dejan de ser comunidades políticas plenas para convertirse en piezas de un engranaje. Ya no importa tanto quién eres, sino si ocupas un nodo útil. La soberanía, esa vieja palabra, está dejando paso a la utilidad.
Menos épica y más alquiler: la política que Canarias ya no puede aplazar
Por otro lado, si de verdad hablamos de política que toca la vida cotidiana, también hay que hablar de lo que la gente ve y sufre cada día al salir de casa. La limpieza de las calles, el estado de las aceras, el cuidado del espacio común o cómo se gestionan los residuos no son detalles menores: son la primera prueba de si una ciudad funciona o no. Ahí la política deja de ser discurso y se convierte en experiencia. Cuando lo común se deteriora, la sensación no es técnica, es clara y directa: abandono, dejadez, distancia. Atender estas cuestiones no es rebajar la ambición política; es municipalismo en estado puro, gobernar desde lo cercano, con hechos visibles y no con épica vacía.
Gran Canaria en la trinchera del cambio climático
Este Día Mundial contra el Cambio Climático quiero reivindicar el papel de las instituciones locales. Somos quienes enfrentamos las olas de calor, los incendios y las lluvias torrenciales. Quienes restauramos, educamos y acompañamos
Cuando el escándalo ya no escandaliza
La idea que defienden Sharot y Sunstein parece inquietante por lo reconocible que es: cuando las normas democráticas se vulneran poco a poco, sin grandes explosiones ni consecuencias claras, tendemos a acostumbrarnos. A dejar de reaccionar. A bajar el listón de lo que consideramos “aceptable”. Lo intolerable se vuelve rutina. ¿Hace cuánto dejamos de esperar dimisiones? ¿Hace cuánto que un escándalo no provoca una reforma legislativa seria? ¿Cuándo empezamos a asumir que, al final, nada cambia?
El tren de la eólica marina no se toma a paso de tortuga
Gran Canaria lo tiene todo: aguas profundas ideales, un puerto preparado, la PLOCAN como banco de ensayos y el Salto de Chira como batería insular. Con estos activos, podríamos ser una plataforma atlántica de energía limpia, generar empleos locales verdes y diversificar una economía demasiado dependiente del turismo. Pero sin voluntad política, todo quedará en papel mojado. Y aquí quiero ser claro: no habrá transición energética real en Canarias, ni mucho menos descarbonización, sin eólica marina. El sol y las cubiertas no bastan. Pero las oportunidades no vienen solas: hay que saber aprovecharlas. Y eso exige una actitud proactiva, valentía política y visión de futuro.
Cuñadismo climático en un taxi
No son casos aislados; es un fenómeno global. Como recordaba recientemente The Guardian, Donald Trump llegó a llamar a la ciencia climática “un gran engaño” y “pura mierda”. Esas palabras, lanzadas con desprecio, se multiplican millones de veces en redes sociales gracias a bots y granjas de trolls. Detrás hay algo más serio: alianzas entre industrias de combustibles fósiles y think tanks conservadores que buscan sembrar dudas justo donde se toman las decisiones.
Del goro al balancón: la transformación silenciosa de Maspalomas
Cambiar conductas implica cambiar mentalidades, y eso solo se logra con educación, ejemplo y constancia. Como responsables públicos, debemos sumar esfuerzos, más allá de colores políticos, en ese llamamiento colectivo a la responsabilidad ambiental. No solo aquí, sino allá donde pongamos un pie. Y también debemos decirlo claramente: no podemos permitir que un espacio natural tan frágil y valioso se convierta en un arma arrojadiza en la confrontación política. Las Dunas no pertenecen a un gobierno ni a un partido. Pertenecen a toda la ciudadanía. Y su conservación debe ser una prioridad compartida, no un campo de batalla partidista.
La energía limpia no se tira
Estamos aportando claramente por el almacenamiento descentralizado. La instalación de baterías distribuidas en hogares, industrias, comunidades energéticas y edificios públicos permite no solo aprovechar mejor la producción local de renovables, sino reforzar la resiliencia del sistema eléctrico frente a apagones. Los repetidos cortes de suministro sufridos en el archipiélago —especialmente en Tenerife, La Gomera, La Palma— han sido una llamada de atención que no podemos ignorar. La reciente declaración de emergencia energética por parte del Gobierno de Canarias evidencia que no estamos ante incidentes aislados, sino ante una muestra clara de la fragilidad y obsolescencia de nuestro sistema eléctrico. En territorios insulares sin interconexiones externas, contar con sistemas distribuidos de almacenamiento es una garantía de continuidad del suministro ante cualquier fallo en la red principal.
